“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de

 

Santiago 1:12.

Lo primero que debemos  tener claro es que Todos en algún momento hemos pecado, por lo menos así lo describe mi Biblia;  “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”.

1ra. de Juan 1:10. Ahora bien, para no dejarnos envolver por las mentiras del enemigo debemos entender que tentación  es la instigación o aguijón que el enemigo usa para sacarnos del contexto y desviar nuestra atención de la Relación Comunión con Dios, Para el enemigo es importante intentar separarnos de la Gracia de Dios,

Él conoce las consecuencia para quien no anda bajo el amparo del Señor, la mayoría de nosotros los seguidores de Cristo Jesús venimos de haber pasado por el mundo y aunque suene paradójico estuvimos bajo la dirección y mando de él, sabe y conoce todas las debilidades que aflorábamos mientras vivíamos en su mundo, sabe de lo que éramos capaces,

y de lo que nos desprendimos al venir a Dios, cuales eran nuestros vicios e inclusive conocía nuestros deseos internos, Asumir la Tentación es entrar al pecado, el Pecado por su parte es el resultante de haber aceptado la tentación, es piedra de tropiezo para nosotros los seguidores de Cristo Jesús, y como tal trae consigo consecuencias que puede afectar nuestra relación con Dios, solo la prontitud con que reconozcamos ante Dios nuestra Falta disminuye las consecuencia en nosotros.

Siempre he pensado que este fue el gran secreto usado por David para con el Padre Creador, cuando hacia algo que sabia no era del agrado del Señor, inmediatamente se presentaba ante Dios contristado y humillando reconociendo la debilidad humana espiritual que le había llevado a hacer algo indebido.

Hoy día, en medio de las pruebas lo recomendable es poner nuestra mirada en el galardón que Dios nos tiene preparado. Es bienaventurado el varón o la persona  que soporta la prueba y Cree en la palabra de Jesús: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33. Amén.

A…G.

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