“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5:4.

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5:4

Un día escuche decir; “Que Dios nos ayude a llorar con los que lloran, a tener un corazón de carne y no de piedra para poder sentir la presencia de Dios y llorar de gozo”. En verdad no entendía, culturalmente fui formado  bajo el esquema de; “El Hombre No Llora”, llorar se ve como signo de debilidad, fragilidad y derrota en el género masculino.

Cuan errado estamos, secularmente el cuerpo  necesita liberar emociones y usa el llanto como válvula de escape, es una manera de drenar sentimientos negativos y Aflorar los Positivos.

Son justamente esas crianzas malsanas las que han Creado una sociedad que Oculta sus Sentimientos y envuelve el corazón en un blindaje que no es propio de la persona, por el contrario llorar produce efectos positivos para la salud.

Ahora bien, Espiritualmente, llorar es aflorar, drenar o aliviar; Alegría o tristeza, es una forma de decir; “Aquí Estoy”, Presto a Apoyarte y Ayudarte con esa Cargas.

Pareciera una incongruencia ser dichosos o felices al lloran, pero Cristo Jesús nos demostró que solo cuando nos sumergimos en el conocimiento espiritual encontramos el fundamento necesario para que nazca la Felicidad en nuestra vida y por ende en nuestra familia, en Mateo 5:4, El Señor nos recuerda que: “Bienaventurados (feliz)  los que lloran”, y nos da una promesa de que no  lloraremos en vano, porque recibiremos “Consolación (Consuelo o Solución a Nuestro Pesares).

Parece extraño  pensar o creer que lo anterior es lo correcto, Todos pudiéramos pensar  si ánimo de cuestionar al Señor que se escucharía mejor si dijera: Bienaventurados los que están contentos y alegres, pero se dice que las lágrimas limpian el Alma, querer conocer a Dios y  implica iniciar una relación comunión que no lleva a entregarnos sin restricciones, conocer la verdad nos confronta con lo lo equivocado que andamos en la vida por no tener el Conocimiento pleno de lo que somos, recordemos que el Señor Jesús nos recomienda; “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Romanos 12:15. Aun  Jesús lloro, en Lucas 9:41 esta plasmado; “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella”, Eso sucedió cuando vio la ciudad de Jerusalén, sus habitantes no reconocieron la visitación del Señor. Amen

A…G.

 

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