Eclesiastés 11: “A dondequiera que vayas, haz el bien,que después de un tiempo el bien que hagas te será devuelto”

Echa tu pan sobre las aguas; después de muchos días lo hallarás.

Eclesiastés 11:1

 Este versículo de la biblia guarda mucha importancia para el ser humano ya que quiere expresar la generosidad de nosotros como personas hacia los demás nos habla sobre cómo podemos ayudar a las personas necesitadas a abrir nuestro corazón para poder ser bendecidos ayudando a los demás.

“Echa tu pan sobre las aguas”, era un dicho en Israel respecto a lo que daba la impresión de ser un derroche ruinoso. Nadie cogería pan bueno y lo tiraría al río, pero aquí se nos encarga hacer precisamente eso significa es estar dispuestos para arriesgarnos donde haya una necesidad verdadera.

Cuando vemos a personas a nuestro prójimo en apuros en necesidad debemos ser generosos y ayudar a un así ellos no sean sensatos en la manera en que usen la ayuda que les damos, porque Dios es tan generosos y misericordioso con todos nosotros que es posible que esa ayuda regrese a usted en el momento que más lo necesite y no solo eso regresa multiplicada.

Son muchos los testimonios de personas y seguramente usted los ha escuchado que en un momento de necesidad fueron generosos y ante una dificultad les fue devuelta esta ayuda de alguna manera.

“Reparte a siete, y aun a ocho, porque no sabes qué mal ha de venir sobre la tierra” (v. 2). Eso es algo que no nos limita en cuanto a la cantidad de personas que deberíamos ayudar. En un dicho hebreo: “Reparte a siete y aun a ocho”, era una manera de decir: “Da a tantas personas como puedas y después a unas cuantas más”. Sea usted generoso. Usted no sabe cuántas bendiciones recibirá de Dios por un donativo seamos generosos

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