Enfermera adopta a una bebé hospitalizada el cual fue abandonado por meses

Un niño recién nacido llamado Blaze llegaba a la unidad de cuidados intensivos pediátricos . Había nacido con el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, un raro defecto cardíaco por el que el corazón no se desarrolla como debería durante las primeras ocho semanas de embarazo, dejando la mayor parte del lado izquierdo demasiado pequeño.

Esta enfermedad, que requiere al menos tres operaciones «complejas y con una tasa de mortalidad alta», implica que los bebés necesiten cuidados intensivos y monitoreo en casa. el hospital pediatro indica que , «si una familia no puede proporcionar los cuidados intensivos que el bebé necesita, se quedan en el hospital o van a un centro médico de acogida».

La enfermera Angela Farnan, que ha pasado 32 años en la unidad de cuidados intensivos pediátricos y neonatales del OSF, decidió que haría lo que fuera necesario para convertirse en un «hogar de acogida médico» para Blaze, ya que sus padres no vivían cerca del hospital y no disponían de los recursos para proporcionar los cuidados intensivos que el pequeño necesitaba en casa. Esto suponía que el bebé tenía que permanecer hospitalizado hasta su segunda cirugía.

Una llamada de teléfono

Angela Farnan descubrió poco después de casarse que no podía tener hijos. «Cuando alguien me pregunta cuántos hijos tengo, les digo que depende del día. A veces 15 o 20», explica en referencia a su trabajo con los más pequeños. «Dios tiene un plan para todos nosotros. He estado trabajando en PICU muchos años y, en mi corazón, sé que es ahí donde Dios quiere que esté».

Todo cambió cuando Angela recibió una llamada telefónica a finales de 2017: le preguntaron si estaría dispuesta a adoptar a Blaze hasta su próxima cirugía. Ella dijo «sí».

El pequeño compaginaba periodos en la UCI y en casa de los Farnan. «Nos enamoramos de él». Durante la acogida, Angela permanecía en contacto con la familia de Blaze, informándoles sobre su progreso.

Tras la segunda cirugía, en marzo de 2018, hubo una reunión entre los padres de Blaze, los Farnan y el cuerpo médico, explicaron los tipos de cuidados que iba a necesitar el pequeño de cara a una próxima tercera operación.

En un momento dado, la madre biológica del bebé ofreció a Angela y a su marido una adopción «permamente», a lo que ambos dieron el visto bueno. «Nos miramos y dijimos: “¿Puedes creerlo? Va a ser nuestro”».

 

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