Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Salmos 19:14

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Salmos 19:14

Para entender este último versículo, debemos leer todo el Salmo 19 y meditar en su Contexto. El Salmista David fielmente expresa a Dios lo que había en su Corazón, haciendo del texto una descripción de la Perfección del Padre Creador Jehová.

Orar es hablar con Dios, es sacar de nuestro Corazón aquello que sentimos o padecemos con la mayor humildad posible, El Señor no necesita que nosotros adornemos nuestras suplicas con palabras bonitas o tecnicismo

Dios, conoce cada motivo que inquieta nuestros corazones, conoce la diferencia entre la Oración sincera, y humilde que nace de un Corazón contrito u humillado y la de las palabras sin sentido o incoherentes que pronunciamos sin ningún sentimiento o sentido.

David se convierte en un ejemplo para nosotros, el finaliza el salmo (oración) con la esperanza de que Dios encontrara sinceridad en cada una de sus palabras, y así conseguir el favor de Dios a sus intenciones.

En lo personal he conocido muchas personas que te sugieren orar de una forma u de otra, usar métodos o formas llenas de palabra técnicas, sin embargo soy de los que por experiencia personal creer que lo fundamental es: Incrementar nuestra búsqueda diaria y constante de la presencia de Dios, a  Mayor Relación Mayor Comunión= Más y Mejores Resultados.

La Relación Comunión nos permite tener el acercamiento necesario como para conocer la otra parte o persona en quien estamos depositando nuestra confianza, Amor y Fe, esto no permite usar el talento  y la habilidad que nos fue otorgad durante nuestra Creación.

Te sugiero Comenzar  cada día dedicando algo de tiempo a Dios, declarando la gloria de nuestro Creador, reconociendo y confesando nuestros pecados, y preservando nuestra relación con el Único que es el Autor de todas nuestras victorias, eso es un gran correctivo para nuestra ingratitud la cual nos atrapa con facilidad.

En el tiempo venidero, vamos a ser desafiados como nunca lo imaginamos, recordemos que el enemigo anda como león rugiente.

Por eso es importante ahora más que nunca permanecer lo más cercanos a nuestro Señor y Salvador, para valernos de Su protección y Bendición. Amen.

A…G.

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