“Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. Salmos 22:10”

“Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. Salmos 22:10”. De manera personal he considerado que este versículo se conjuga de manera directa con el Salmo 139:16: “Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas”.

En ambos versículos podemos percibir: Que cada uno de nosotros pasa por un momento de santidad en la vida, que nos permite tener contacto directo con nuestro Creador.

A pesar de que Biológicamente, la procreación se da de la relación de un hombre y una mujer, tampoco deja de ser cierto que todo puede ocurrir o por voluntad de DIOS o por simple decisión de la pareja, pero es DIOS Quien forma al hombre salvo excepciones donde las criaturas son ofrecidas al enemigo y este reclama derecho sobre el

En cualquiera de los casos durante el proceso de gestación el embrión o feto estar rodeado del: (líquido amniótico) Líquido transparente y amarillento que protege al bebe en desarrollo. Ese líquido le impide a la criatura tener contacto con el mundo exterior (No se Contamina), lo mantiene en santidad. Para algunos estudiosos de las Escrituras, es durante el proceso de gestación que el Señor entrega espiritualmente el propósito con el cual debe cumplir la persona antes o después de nacer
Para corroborar lo ante descrito, basta con pasearse en las escrituras por todo lo relacionado al anuncio de la Creación y Nacimiento de Jesús. Desde antes de estar en el vientre de María, Jehová ya tenía planes perfectos para su Hijo. Esto debe traer gozo y esperanza a nuestra vida porque El Señor también tiene planes perfectos para nosotros.

Dios nos Ama y así como sucedió en el vientre de nuestras Madres, él quiere retomar y mantener comunión con cada uno de nosotros. El problema es que nuestro pecado nos aparta de una buena relación con él. El pecado nos lleva a hacer cosas que a la luz de Dios no le son agradable.
Dios tuvo un cuidado especial con JESUS y así también lo tuvo con nosotros y lo tendrá con nuestras generaciones venideras. Lo hizo con su hijo y lo va a hacer con cada uno de nosotros. Vivamos confiados en él, Abrazados de su palabra. Amen.
A…G

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